Terapia infantil

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Niños felices

La Psicoterapia Infantil es un tipo de terapia que busca el bienestar emocional, psicológico y social del niño, la diferencia con la terapia individual es la manera en la que se entabla la relación terapeuta-paciente y el tipo de técnicas que se utilizan en sesión.

En este tipo de terapia el juego es el elemento clave y el conjunto de técnicas que se utilizan le permiten al niño entender su mundo y sus emociones de manera experiencial y vivencial ayudando a desarrollar su lenguaje, comunicación y mejorar problemas de conducta.

El terapeuta tiene como misión crear un ambiente seguro, protegido y estructurado en el que con juegos y juguetes indaguen sus eventos internos, sensaciones y emociones logrando la comunicación de sus conflictos y preocupaciones y desarrolle soluciones que le ayuden a sanar.

¿Cuáles son los objetivos de la terapia infantil?

Algunos de los objetivos que la terapia infantil puede lograr son:

  • El desarrollo de habilidades sociales y relacionales
  • Mejora de la autoestima
  • Afrontamiento de problemas y situaciones traumáticas o difíciles
  • Conseguir herramientas para mejorar su bienestar emocional
  • Expresión y control de emociones e inquietudes
  • Mejora del habla y motricidad

¿Cuándo debo llevar a mi hijo(a) a terapia?

Esta es una de las preguntas más comunes cuando hablamos de terapia infantil, lo más importante es saber que, si tú notas algún cambio de conducta importante en tu hijo(a) o si pasó por una situación difícil personal o familiarmente siempre es mejor acudir a terapia, puedes además buscar señales cómo:

  • Problemas de conducta.
  • Enfado o ira
  • Berrinches descontrolados y muy intensos que aves incluyen autolesiones.
  • Desobediencia extrema.
  • Pesadillas o problemas para conciliar el sueño.
  • Problemas de control de esfínteres y enuresis (Se orina en la cama por las noches).
  • Onicofagia (Se muerde las uñas).
  • Problemas de atención, lectura y lenguaje.
  • Hiperactividad e impulsividad.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Tristeza, ánimo decaído o desinterés.
  • Cambios en el apetito.
  • Timidez y problemas de relaciones sociales.
  • Miedo intenso e irracional.
  • Conductas repetitivas y obsesivas.
  • Falta de respuestas emocionales adecuadas.
  • Conductas sexuales incompatibles con su edad.
  • Sospecha de maltrato físico, sexual o emocional.

La frecuencia y número de sesiones que se necesitarán depende de la situación particular del niño(a), sus necesidades, su disposición y la de sus padres y/o cuidadores principales y el tipo de problema al que se enfrenten, por favor si aún tienes dudas, manda un mensaje y pide informes, te aseguro que no te vas a arrepentir.

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