El miedo en los niños. ¿Cuándo es normal y cuándo una patología?

Hola a todos una vez más, ¿qué tal su semana?, ¿se relajaron?. En mi caso me tomé un día para mi familia y para mi y créanme, los resultados son maravillosos, deberían intentarlo. Hoy vamos a hablar de uno de los temas que más me han preguntado cuando hablamos de terapia infantil, ¿cómo se si el miedo que siente mi hijo(a) es normal o ya es un problema del que debo preocuparme?.

 

¿Qué es el miedo?

 

Ya hemos hablado en otras ocasiones acerca del miedo pero, si es la primera vez que visitas esta página o ya se te olvidó te platico que, el miedo es una emoción universal, adaptativa y completamente normal del ser humano y la mayoría serán pasajeros y no van a representar ningún problema.

 

En los niños por ejemplo, el miedo les ayuda a diferenciar un estímulo que puede hacerles daño de otro que es totalmente inofensivo lo que les ayuda a enfrentarse de forma adaptativa a situaciones difíciles como el primer día de clases o incluso peligrosas y amenazantes como una persona que los molesta en la escuela.

 

Entonces, es normal y necesario sentir miedo, tanto de pequeños como de adultos para evitar posibles riesgos a nuestra integridad física y emocional, así que, por ahí vamos en buen camino.

 

Y es ahora cuando surge la pregunta: ¿Cómo reconozco si su miedo es excesivo y necesita ayuda?

 

El miedo como ya dijimos es adaptativo, nos salva. Sin embargo hay ocasiones en las que el miedo es tan paralizante que se vuelve irracional e inmanejable.

 

Cuando un miedo es lo suficientemente importante para alterar de manera significativa la vida del pequeño o pequeña que lo siente o su desarrollo mental y/o emocional se ven afectados es el momento justo de acercarse a visitar a un especialista.

 

Es decir, sentir miedo el primer día de clases es normal, el pequeño(a) no sabe qué esperar y muy probablemente salga de clase feliz, quizá esto se alargue una semana en lo que se acostumbra, ahora, seguir sintiendo miedo dos meses después, llorar cada vez que va a la escuela, mojar la cama o comenzar a morderse las uñas y comportarse como un bebé (tener una regresión) no es normal y el miedo está afectando claramente su desarrollo emocional, físico y psicológico.

 

Aquí te voy a dejar una lista de miedos comunes en los niños por etapas que espero te sirva como guía para entender mejor el desarrollo de tu peque:

 

De 0 a 1 año: Temor a estímulos extraños o violentos, ruidos fuertes y sacudidas. Miedo ante la separación física de papá y mamá.

 

De 2 a 4 años: Se empieza con la evolución de los miedos, ya no son tan básicos pues ya conocen más el mundo, inicia el miedo a los animales, a las caídas, a los extraños, a los ruidos fuertes, a los coches, a la oscuridad, a los cambios bruscos en el entorno y a las máscaras.

 

En este punto me parece importante recordarte que los miedos también se aprenden, es decir, si el niño va a tocar un perrito y tu pegas un grito que lo asusta muy probablemente desarrolle miedo a los perros porque “pareaste” el estímulo del perrito con el grito, hay que tener cuidado con la manera en la que se reacciona como padres para evitar el desarrollo de miedos aprendidos.

 

De 4 a 6 años: Con el desarrollo de su imaginación comienzan también los miedos a nivel social como a las personas malas, a ser robados o separados de su hogar, a los fantasmas, a los truenos y relámpagos, a las catástrofes naturales, a dormir solos y a las lesiones físicas.

 

De 6 a 9 años: Ya nuestro pequeño no es taaan pequeño y empieza a distinguir la realidad de la fantasía y comienza a desarrollar miedo a situaciones concretas que pueden ser mucho más reales como a los accidentes graves, el miedo a la crítica y al ridículo y a situaciones fuera de su control como las enfermedades graves y la muerte.

 

Espero que con esta guía puedas darte una idea muy concreta de aquello a lo que tu pequeño o pequeña puede tenerle miedo, solo recuerda, si ese miedo le impide seguir con su vida normal es hora de llevarlo a valoración ¿sale?.

 

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Nos leemos pronto.

 

 

Te recomiendo leer: El miedo, ¿que és?, ¿para qué sirve?  y ¿Qué son las fobias?

Cómo superar un sentimiento de culpa

Hola a todos una vez más, la vida va y viene y con ella decisiones de las que nos arrepentimos en ocasiones. A veces sucede que, cuando estas decisiones afectan a alguien más llega “la culpa” y con ella muchas sensaciones que se vuelven difíciles de controlar si no son tratadas a tiempo. Acompáñame y vamos a tratar de entender y superar la tan temida culpa.

¿Qué es la culpa?

Hay muchas maneras de abordar este concepto ya que abarca no solo un sentimiento sino una definición jurídica, según la ley la culpa es:

“Una conexión entre una conducta (X) de la persona (A) y la consecuencia o daño en otra persona (B), de modo que pueda verificarse que sin X de A, no hubiera ocurrido daño en B.(Casilla del Pino, 2010)”

Y aquí al unísono todos gritamos “¿queeee?”, bueno, si lo lees despacito y con toda tu atención si se entiende pero, así de primera vista no está sencillo, repasemos entonces:

La culpa según la ley surge cuando una conducta que tú presentas daña a otra persona y es indispensable que se verifique que si tu no presentas esa conducta la personita en cuestión no tendría daño alguno, es decir, es una culpa objetiva y se castiga con aquello que la ley dicte.

Sin embargo, la culpa como sentimiento surge al pensar que dañamos a alguien, sea verificado o no, se basa entonces en aquello que mi mente me dice del hecho, es por tanto una culpa subjetiva y el castigo depende enteramente de ti.

Supongamos que ayer un perrito te ladró por la calle y te asustó, tu lo miraste feo y seguiste tu camino y hoy te enteraste que el pobre perrito fue llevado a la perrera y lo van a sacrificar.

Culpa objetiva: Mirar feo al perrito no hizo que lo llevaran a la perrera por tanto, no tienes la culpa del hecho.

Culpa subjetiva: comenzar a pensar “quizá alguien se dió cuenta que lo ví feo y entonces llamaron a la perrera pensando que era un perrito agresivo y por mi culpa lo van a sacrificar”y a partir de ahí te castigas diariamente por el pobre perrito que llevaste directo a la muerte con tu mirada.

¿Ya viste cómo son diferentes?

Si hablamos de culpa siempre deberíamos tener presentes estas dos perspectivas y tratar de entender si en realidad nuestro acto dañó al otro o es solo nuestra percepción la que nos afirma este hecho.

Ahora, desde la perspectiva psicológica se propone que, ante la culpa hay que responder con la reparación del daño basado en la responsabilidad, es decir, realizar una serie de acciones que se dirigen de manera intencional a la reparación del daño sin caer en lo que llamamos: un sufrimiento inoperante (llegar a un grado de sufrimiento tal que me impide tomar acciones para reparar el daño o incluso para seguir avanzando en la propia vida).

Volviendo al caso del perrito, un sufrimiento inoperante sería tirarse a la cama por días, semanas, etc., no ir a trabajar, mirando al vacío y solo culpándote y pensando en el hecho una y otra vez.

Para superar estos sentimientos debes:

1 . Ser objetivo.

Observa de manera clara si tu acción tuvo que ver con el desenlace o realmente es tu mente la que te hace creer esta relación.

 

2 . En caso de requerirlo repara el daño.

Si ya te diste cuenta que, en realidad cometiste un error trata de reparar el daño en la medida justa, no por sentirte culpable vas a realizar actos y hazañas para ser perdonado, recuerda, estás trabajando en ti y la culpa se irá cuando entiendas que no puedes decidir en lo que el otro desea, incluso si eso es odiarte lentamente a través de los años.

 

3 . Visita a un profesional

Este paso es bien importante para lograr entender la medida justa y objetiva de las cosas, no lo olvides, la guía más objetiva siempre es un profesional

 

4 . Perdónate

No olvides que el proceso de amarse y perdonarse es la parte más relevante del camino, si bien quizá hicimos mal también hicimos muchísimo bien así que tratemos de balancear, ¿de acuerdo?.

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Nos leemos pronto.

 

Referencias:

Castilla del Pino, C. (1991). La culpa. Madrid: Alianza.  

Miedo

Emoción normal y universal
Adaptativa que experimentamos.
Enfrentando un estímulo real
O algunas que imaginamos.

Sentir miedo es necesario,
Para sobrevivir a inclemencias.
Un movimiento voluntario
Alejándonos de incoherencias.

Alteración del estado
Buscando nuestro bienestar,
Evitando un peligro encontrado
Para, la realidad, enfrentar.

Es normal e imprescindible
Para de las situaciones aprender.
Aunque el miedo es invisible
Lo llevamos dentro de nuestro ser.

Habitual
Indispensable
Universal
Controlable.

Nancy BlueAngl

El lenguaje corporal y la detección de mentiras

El cuerpo habla y expresa todo aquello que en ocasiones las palabras no dicen, aprende aquí muchos tips acerca del lenguaje corporal y la detección de mentiras.

Esta plática con la Lic. Ofelia Oaxaca no te la puedes perder!

 

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El miedo. ¿Qué es?, ¿Para qué sirve?

Hola a todos y todas una vez más, cada semana trae nuevos retos, nuevas sorpresas e incluso nuevas ocupaciones que a veces nos mantienen un poco lejos de aquello que amamos pero, cuando regresamos se siente genial.Hoy aquí de regreso escribiendo quiero hablarte acerca del miedo, ¿me acompañas?.

¿Qué es el miedo?

 

Comencemos como siempre hablando de las definiciones, el miedo es:

“Una emoción normal y universal necesaria y adaptativa que todos experimentamos cuando nos enfrentamos a estímulos reales o imaginarios” (Bastida de Miguel, 2017).

 

Es decir, todos sentimos miedo y todos necesitamos el miedo para sobrevivir ya que permite al cuerpo alejarse de aquello que la mente siente que puede dañarlo y por tanto nos ayuda a preservar nuestra integridad.

 

La mayoría de los miedos serán pasajeros y no te van a representar ningún problema, aparecerán y desaparecerán en función a tu edad, la manera en la que te educaron y tu desarrollo neurológico, por ejemplo, quizá cuando eras pequeño un perro muy grande te causaba miedo, el tamaño le decía a tu mente que es un peligro para tu integridad, sin embargo, cuando te llevaron a acariciarlo notaste que no te hizo nada malo, por el contrario le gustaste y comenzó a lamerte y entonces tu mente dijo “es seguro”, el miedo desapareció y no solo desaparece en ese momento, se perpetúa a lo largo de tu vida y ahora que eres mayor los perros no te dan miedo.

 

 

¿Es normal sentir miedo?

 

Es normal y necesario sentir miedo para evitar riesgos innecesarios y también para aprender qué cosas o situaciones en concreto son seguras pero, si el miedo es suficientemente importante para alterar tu vida de manera significativa o tu desarrollo en algún ámbito entonces si hay que poner especial atención y tratar el miedo con un profesional.

 

Se dice que, a partir de los 18 años los temores evolucionan gracias al aprendizaje y a las experiencias propias o ajenas y aunque algunos serán adaptativos porque nos ayudan a estar alertas, otros pueden derivar en fobias específicas. ¿por qué sucede esto?, aquí va la respuesta: tu mente ahora entiende cosas mucho más abstractas como la inseguridad, los delitos,  los asaltos, los secuestros, etc. y la gravedad que cada uno de ellos representa y eso sin duda marca al cerebro y lo condiciona.

 

Cuando eras pequeño entendías el concepto de robo pero las implicaciones cognitivas y emocionales no están claras para ti, cuando creces eso cambia, es por ello que tus miedos son distintos y adquirir las habilidades necesarias para enfrentarlos  responder al miedo de manera satisfactoria es un entrenamiento que todo adulto debería tener antes de llegar a una fobia o miedo patológico.

 

El miedo deja de ser una respuesta normal y adaptativa cuando:

 

  • Supera el umbral de tolerancia (Ya no puedes con la sensación de miedo)

 

  • No hay percepción de control (El miedo te controla y la situación te supera)

 

  • Se produce una evitación continua del estímulo (Te alejas a toda costa del objeto o situación)

 

  • Interfiere en tu funcionamiento normal (dejas de hacer tus actividades normales)

 

  • Te incapacita para escuchar razones y tomar decisiones racionales (No importa cuánto te digan que no pasa nada, tienes miedo y punto)

 

Si esta situación continúa a través del tiempo es muy posible que tu miedo se convierta en una fobia por lo que si te identificaste con alguno de los síntomas que te mencioné y sientes que no puedes manejar la situación no dudes en comunicarte a mis redes sociales:

 

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Bastida de Miguel, A. M. (2017). Miedos, Ansiedad y Fobias: Diferencias, Normalidad o Patología. Fundación CADAH.

 

Amnesia infantil

Pasado suspendido
Entre tinieblas claras,
Un bebé perdido
En aguas raras.

Pasado de primera infancia
Se ha borrado ese camino
Arrumbado en el abismo
En la tierra, mi breve estancia.

Pensamiento
Sentimiento
Memoria… almacenamiento.

Nancy BlueAngl

Amnesia Infantil. ¿Por qué no recuerdo mis primeros años?

Hola a todos una vez más, ¿cómo les pintó esta hermosa semana?, para mi es una semana de sorpresas y ya pronto les platicaré de un hermoso proyecto en el que espero contar con su presencia, por lo pronto hablemos de un tema de esos que todos hemos pensado en alguna ocasión: ¿Por qué no recuerdo mis primeros años?

 

Cómo ya lo leíste en el título de este post, el fenómeno por el cual no recordamos todo acerca de nuestro pasado se llama “Amnesia Infantil” y abarca de los 2 a los 5 años de edad. (Romero, Castilla y Cols., 2014)

 

Es muy posible por ejemplo que, si yo te pregunto cómo fue tu primer día de clases de tu vida te sea difícil o imposible recordarlo pero, si te pregunto cómo fue tu primer día de preparatoria o Universidad te será mucho más fácil recordarlo a detalle.

 

El hecho de que no recuerdes tu primer día de clases en toda la vida no quiere decir que hayas olvidado todo, hay recuerdos que permanecen y también aquellos aprendizajes como los números y los colores, entonces, ¿cuál es la razón para recordar ciertas cosas y olvidar otras?.

 

Esto sucede gracias a la llamada “memoria implícita” que es aquella que se encarga de los procedimientos, se almacena en el largo plazo y no necesita de la recuperación intencional de la experiencia adquirida, es pues automática.

 

Te recomiendo leer: Los pensamientos automáticos

 

Y cómo ya te detuviste a pensar, seguro recordarás uno que otro evento sucedido en tu niñez por lo que accediste a la “memoria explícita” que también es a largo plazo pero a diferencia de la anterior necesita la recuperación intencional de los eventos que se fijan gracias al sentimiento que los acompañó.

 

Para ser más claros, nuestro cerebro almacena aquellos recuerdos que de alguna forma fueron significativos para ti y se acompañaron de un sentimiento.

 

Existen investigaciones que buscan lo que llamamos “memoria autobiográfica” que son todos aquellos eventos que forman parte de nuestra vida y determinan la manera en la que pensamos o actuamos, en uno de ellos se descubrió que los recuerdos autobiográficos de la infancia son mucho más fáciles de atraer por la memoria olfativa. ¿Te ha pasado que te llega un olor de la infancia y de repente te llega un pensamiento?, justo a eso se refieren estos investigadores.

 

Cuando un recuerdo está ligado a un sentimiento y a un aroma es mucho más fácil recordarlo y evocarlo, para mi ese es el aroma de la ropa de mi abuela, inmediatamente me remite a cuando me acostaba en sus piernas para que me acariciara la cabeza.

 

Recuerda además que el cerebro de un niño se desarrolla a una velocidad muy importante por lo que hay que ahorrar espacios y olvidar para seguir creciendo y aprender mucho más.

 

Un factor a tomar en cuenta es completamente fisiológico, es decir, de la estructura de tu cerebro. Las investigaciones arrojan que el área donde almacenamos los recuerdos se relaciona con el hipocampo y este se desarrolla alrededor de los 3 años por lo que es casi imposible que el cerebro guarde recuerdos porque no tiene dónde ponerlos.

 

Las memorias se construyen a través del tiempo, nos forman, nos dan las bases de lo que somos, sin embargo es muy difícil recordar esos primeros años y mucho más difícil tratar de entendernos como un bebé dependiente, nuestro cerebro se protege, se desarrolla, ¿no te parece maravilloso?.

 

Ahora si me despido, espero que este tema te guste, te entretenga y te ponga a pensar para que no te quedes solo con mi información sino que busques mucho más.

 

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