Hijo mío

La visión de una madre de un niño tirano. Pues los niños saben expresar sus necesidades y a veces hay que ser muy empáticos para escucharlas.

Pagué muy cara tu soledad, esos días de abandono bajo tus cobijas mientras salía a enfrentar al mundo. Mamá y papá buscaban darte lo mejor. Juguetes, dulces y todo cuanto tu pequeña imaginación pudiera maquilar, todo cuanto pudiera compensar mi ausencia.

Te llene de las mejores cosas, que hasta ese momento, pensé que sería lo mejor para ti. Tu mundo infantil, carente de mi presencia, lleno de objetos y sueños para distraerte del amarga realidad. No hubo quien sujetará tu mano cuando dabas tus primeros pasos, ni quien fotografiara tus sonrisas. Creciste entre extraños pagados por el mismo dinero ladrón de tu compañía. Tuviste amigos de duelo jugando entre 4 paredes donde yo creí hacerte un bien. El poco tiempo que pasamos juntos lo usaba Para llenarte de distractores y más entretenimiento para hacerte olvidar a tu madre. Aquella que te olvidó entre promesas no cumplidas, de juegos y juguetes que nunca toqué para ti. Donde tú y yo nunca nos conocimos. Donde tú y yo separamos nuestros mundos.

Hoy, a tu tierna edad, sólo veo un resentimiento hacia mí. Tu furia contenida de tantos años de abandono, tantos días de hacerte a un lado, tantos días donde te escondí bajo una montaña de miseria llamada a regalos.

Tus berrinches, tus gritos, tus agresiones las merezco por ser la peor madre del mundo. Las merezco por el abandono en el cual te tuve. Merezco tus miradas de odio, de acusación. Tus días deberían de llenarse de dulces recuerdos de nuestra convivencia y conexión, debió existir una hermosa complicidad para con tus travesuras, pero también con dulzura, hacerte ver los límites de la vida. Mirarme en la inocencia de tus ojos y ver el sol cada día. Compartir tus lágrimas por las caídas que debieron suceder. Mostrarte que el dolor es algo pasajero y que en mis brazos encontrarás consuelo.

Tantos momentos me perdí y en ellos te fuiste. Ese tiempo donde nuestras manos se debieron encontrar. Sin embargo, las solté sin ser consciente del camino que nuestras manos tomarían.

Deseo pasear contigo sin el estallido de tus emociones, deseo darte un abrazo sin sentirme culpable por lo que no te di. Deseo ser tu fuente de confianza y te anidaras entre mis brazos las noches de truenos y lluvia. Deseo tantas cosas, pero más que nada deseo que seas un niño si la tiranía que llena tus ojos.

Nancy BlueAngl

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